Archivo de Octubre 2009

Comercio online: comunicación y confianza

Paulatinamente, el nexo entre comercio y comunicación va evidenciando su importancia y su potencial para captar la preferencia de los consumidores. Los medios convencionales de comercio se caracterizaban por una dinámica unilateral, donde el vendedor se afanaba en enumerar las características de un artículo a un solo consumidor. A la larga, esto sólo impacientaba al público, y eventualmente cancelaba toda posibilidad de concretar la venta.

Cualquier actividad humana está cimentada en la comunicación y el entendimiento, y el comercio no esta exento de estos factores. Por el contrario, la mercadotecnia, por medio de su estrecha vinculación con la publicidad, es ya una forma de establecer contacto y entendimiento entre las personas, incluso entre habitantes de lugares remotos, gracias a la red. Se puede considerar, por lo tanto, como una manifestación cultural de primer orden.

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Entender al cliente

Todo producto ofertado debe corresponder a una necesidad del público. No existe un artículo a la venta que no esté enfocado a solventar el requerimiento de un sector de consumidores. Por consiguiente, en la medida en que identifiquemos estas necesidades, podremos satisfacerlas con la venta de nuestros productos. Pero como hemos comentado anteriormente, los métodos ortodoxos de mercadotecnia, a pesar de que teóricamente abordan esta necesidad, no contemplan a los medios materiales para llevarlo a la práctica.

Sin embargo, la irrupción de los medios de comunicación virtual, como Internet, han modificado esta circunstancia. Hoy por hoy, gracias a la red, no sólo es posible entender lo que el cliente solicita, sino que además, se puede manejar un intercambio de perspectivas de manera continua, con los consumidores y así trabajar nuestra producción de acuerdo a lo que soliciten.

Comunicación fructífera

Se trata de mantener un vínculo con los consumidores, un contacto amigable, abierto y atento. Ésta es una ventaja enorme que sólo Internet puede brindar a los emprendedores que utilizan sus posibilidades comerciales. Los mecanismos usuales de ventas siempre buscaron como meta lo que Internet desde un inicio nos facilita: un medio sencillo y económico de estrechar vínculos con los consumidores. Y ésta es sólo una ventaja parcial: los alcances de la interactividad son insospechados, y al cabo de cierto tiempo, se podrán realizar visitas virtuales, en tres dimensiones, a tiendas online.

Los flujos de información proporcionados al consumidor serán tan valiosos como el propio producto. El tren del comercio del nuevo milenio está a punto de partir. No hay que perderlo sino aventurarnos en su trayectoria infinita y provechosa para todos.

Un nuevo horizonte de ventas

Los tiempos en los que un sofocado vendedor iba de casa en casa tratando de promocionar un producto, con resultados casi siempre infructuosos, han quedado en el pasado. Las sociedades se han abierto. Todo ha adquirido una nueva conformación más compleja y cosmopolita. La globalización ha producido todas estas modificaciones que no pueden pasarse por alto. Por el contrario, las actividades humanas, y entre ellas el comercio, deben adaptarse inevitablemente a esta era de transformaciones y adelantos tecnológicos que han revitalizado el modo de interactuar de las personas de hoy.

Veamos de qué forma Internet ha puesto el comercio en el centro de esta dinámica contemporánea, en un nuevo modo de hacer negocios. No existe producto que no pueda salir beneficiado por la red y todos sus alcances. Definitivamente, el futuro esta aquí.

La importancia de la presentación

Precisamente en la actualidad, una imagen vale más que mil palabras y los productos tienen o deberían ostentar una carga comunicacional que no sólo atraiga la atención del consumidor, sino también que dialogue con él por cuenta propia. Es decir, que parezca fabricado exclusivamente para atender las necesidades de ese cliente. Esta revolucionaria circunstancia mercadotécnica sólo puede ser alcanzada por medio de un cuidado trabajo de diseño y de promoción de imagen.

En un mundo saturado de publicidad, un simple anuncio en una revista no basta. Es necesario, además de apoyar un proyecto con las nuevas herramientas publicitarias disponibles, hacer que ese mismo artículo se comercialice de manera particular. No es necesario hallar una aguja en un pajar cuando cada producto se presenta ante el consumidor como un conglomerado de agujas, exhibidas dinámicamente.

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Imagen y prestigio

Las plataformas de ventas por Internet nos permiten exponer esa fuerza de imagen que se precisa para la moderna promoción de un artículo. Incluso las posibilidades que nos brindan los recursos multimedia vinculados a la red nos hacen posible no sólo dar a conocer las características, funcionamiento y complementos de un producto, sino que además, se puede ampliar provechosamente la información relacionada con ese artículo comercializado, detallando los orígenes de su concepción, el desarrollo de su fabricación y la proyección estimada que se tenga acerca del mismo.

Las empresas con presencia en la red, además de manejar todos estos datos para beneficio de su público, dan una impresión de prestigio, que aumenta notablemente la confianza y la preferencia de los consumidores.